Trip the Light, by Rebecca Wilson

Posted on Tuesday 17th December, 2013

Trip the Light

The following essay was commissioned to accompany the exhibition Trip the Light, presented at the Museo de la Ciudad, Queretaro, Mexico.  Download a PDF of the exhibition leaflet here (Spanish)

 

Before he twists the gold braid with which he embroiders his ‘trajes de luz’, Cesar Gutierrez, Sastrería de Toreros, stretches out a dozen or so fine strands the length of his home in Guadalajara, until they travel out the back door, into the garden and through the branches of a lime tree. One such fine golden thread stretches the length of Katri Walker’s exhibition Trip the Light, holding the two moving image works in a delicate relation: at one end, the tailor threads, stitches, embroiders and cuts; at the other end, bare feet move with precision and grace in gravelly sand. Although the stage for the bullfighter’s rehearsal is the colossal Plaza México, grandeur and spectacle are not the subject matter; rather, in this oblique portrait of the art or blood sport (depending on your point of view) of bullfighting, it is the relation between elements in construction which is brought into focus.

The Spanish tailor Antonio López Fuentes, from the renowned Casa Fermín, has called the bullfighter’s ‘traje de luz’ – or ‘vestido de luz’ as it is also known – ‘one of the manliest dresses in the world’.  Ornate, detailed, feminine, this is the costume in which the bullfighter faces his heaving, angry, tormented adversary in a highly choreographed dance of risk. The choreography which features in Trip the Light combines a number of the formal moves or ‘quites’ used by the banderillero and the torero during the bullfight, such as the banderilleras al cesgo, navarras, chicuelinas, and the ultimate suerte suprema amongst others. Yet in Walker’s rendition only the torero David Martínez’s feet and ankles appear; set against the Plaza’s peeling backboards, portrayed barefoot and in rehearsal, the whole person can be glimpsed at only via his shadow. Trip the Light focuses our attention on intimate detail over spectacle, on the humble over the ostentatious, on grace over gore.

As in much of Walker’s other work, it is the process, the construction and the seams which come under the spotlight. In her 2011 work The Making of Three Guns for a Killing (22.30 min), she follows a group of role-play enthusiasts as they make a Western in ‘Tranquility’, a town they built themselves in a front garden in Aberdeenshire, Scotland. In Alamo (2013, 6 mins) she seamlessly cuts together scenes from the classic John Wayne film with ‘making-of’ footage of the director and her own material shot in Alamo Village, the set built by Wayne just outside San Antonio, Texas. In these works the story-telling and myth-making processes integral to the Western genre are playfully exposed.  In her more serious and sensitive portrait of Jimmy Redpath (Sometimes it makes me wonder what I fought for2009, 25.15 mins), a Glaswegian ex-Black Watch Paratrooper and veteran of conflicts in Palestine, Libya and Cyprus, we listen to a man understanding his past and our collective history through the ongoing act of remembering and speaking about it.

Trip the Light contends that contradiction can be inherent to meaning-making: that reality is a complex set of relations which encompasses opposing elements. The work assumes the conventional image of bullfighting in order to quietly subvert it: if the ‘traje de luz’ is supremely ‘masculine’, then it also embodies the ‘feminine’; the bullfight is a ritualized spectacle which also contains highly developed skill, aspects of beauty and intimate moments. Indeed, contradiction is signalled in the exhibition’s title: an idiosyncratic play on words and a reference to lines from the poem L’Allegro (1645) by the English poet John Milton, ‘Com, and trip it as ye go, on the light fantastic toe’, words which throughout the ages have been rearranged and here find new meaning within the context of the world of bullfighting. With its focus on the making of the ‘traje de luz’ and the torero’s steps in rehearsal, Trip the Light proposes meaning-making as a continuous process drawing from a spectrum of possible understandings – a process represented by the golden thread at the exhibition’s centre as it is twisted together with others in the fabrication of a decorative armour.

Rebecca Wilson is an editor and writer from New Zealand who lives in Mexico City.

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SPANISH TRANSLATION by Hardey Martínez

Antes de torcer el cordón de oro con que borda sus trajes de luces, Cesar Gutiérrez, Sastre de Toreros, estira varios hilos finos a lo largo de su casa en Guadalajara, los lleva hasta la puerta trasera viajando por el jardín a través de las ramas de un limonero.  Uno de estos hilos cruza las tres salas de la exposición de Katri Walker, Trip the Light, conectando dos obras de video en una delicada e intima relación.  En un extremo, el sastre cose, borda y corta, en el otro, un par de pies descalzos se mueven con precisión y gracia sobre una áspera arena.  Aunque el escenario para el ensayo del torero es la monumental Plaza México, el tema de la obra no es la grandeza y el espectáculo, más bien, en este retrato oblicuo del arte o deporte sangriento del toreo (dependiendo del punto de vista), es la relación entre elementos en construcción la que propone un enfoque.

El sastre español Antonio López Fuentes de la reconocida Casa Fermín, se refirió al vestido o traje de luces como “uno de los vestidos más varoniles que existe en el mundo”.  Adornado, detallado, femenino, es el atuendo con el que el torero se enfrenta a su furioso y atormentado adversario en un baile de riesgo coreografiado con precisión.  La composición presentada en Trip the Light combina una cantidad de movimientos o “pases” utilizados por los banderilleros y los toreros durante las corridas, como las banderilleras al cesgo, los navarros, las chicuelinas y la suerte suprema entre otrosSin embargo, en la rendición de Walker, únicamente aparecen los pies y tobillos del torero David Martínez contrastados con el fondo de las desgastadas barreras de la Plaza.  Retratado descalzo y en ensayo, la figura entera puede ser vislumbrada solamente por su sombra.  Trip the Light concentra nuestra atención en la intimidad del detalle en lugar del espectáculo, en lo humilde en lugar de lo ostentoso, en la gracia en lugar de la sangre.

Así como en otras obras de Walker, son el proceso, la construcción y las costuras las que están bajo la mira.  Por ejemplo, en la obra The Making of Three Guns for a Killing de 2011 (22.30 min), ella siguió un grupo de entusiastas del juego de roles, quienes hicieron un Western en ‘Tranquility’, un pueblo construido por ellos mismos en el jardín de una casa en Aberdeenshire, Escocia.  En Alamo (2013, 6 min) Walker combina perfectamente escenas de la película clásica de John Wayne con material del “Making Of” del rodaje y su propio material grabado en Alamo Village, el set construido por Wayne en las afueras de San Antonio, Texas.  En estas obras los procesos de contar historias y mitos es una decisión integral entorno al genero de los Westerns expuesta con humor y sensibilidad.  En su retrato más sombrío de Jimmy Redpath (Sometimes it makes me wonder what I fought for, 2009, 2.15 min), un paracaidista retirado de Glasgow, Escocia, y veterano de los conflictos en Palestina, Libia y Chipre, escuchamos a un hombre que reflexiona sobre su propia vida y nuestra historia colectiva a través del acto de recordar, articular y repetir.

Trip the Light propone que la contradicción en si puede ser inherente a la creación del significado, que la realidad es un conjunto complejo de relaciones que abarca elementos opuestos.  La instalación asume la imagen convencional del toreo para derribarlo tranquilamente.  Si el traje de luz es sumamente masculino entonces también personifica lo femenino, la corrida de toros es un espectáculo ritualizado que contiene además habilidades de muy alto nivel, aspectos de belleza y momentos íntimos. Por cierto, se encuentra contradicción en el título de la exposición, un juego de palabras idiosincrático y una referencia a unas líneas del poema L’Allegro (1645) del poeta inglés John Milton, que según el genero pastoral, idealiza la naturaleza y específicamente la vida de un pastor cuidando su ganado.  El poema dice, “Com, and trip it as ye go, on the light fantastic toe”, palabras que a través del tiempo han cambiado y que aquí encuentran un nuevo significado dentro del contexto del toreo.  Con el enfoque en la fabricación del traje de luz y los pases de ensayo del torero, Trip the Light propone la construcción del significado como un proceso continuo derivado de un espectro de posibles entendimientos –un proceso representado por el hilo dorado que se trenza con otros para construir una armadura decorativa.